Miguel García Lapresta · Sep 11, 2019 at 11:06
El balance ambiental del regadío es negativo a pesar de que tiene también efectos positivos.

En general, el metabolismo de la vida humana tiene importantes efectos negativos sobre el medio ambiente ya que, por nuestra forma de vida, se asocia el bienestar a un modelo productivo lineal en el que se utilizan los recursos naturales para producir alimentos, a la vez que se generan residuos, vertidos y emisiones a la atmósfera. La economía circular, basada en la reducción, reutilización y reciclaje, en el uso de los recursos naturales, es la vía adecuada para corregir estos efectos negativos.

El impacto más directamente reconocible del regadío es la contaminación difusa por el lixiviado de nutrientes, debido a un riego y una fertilización excesivos. Para corregir estos efectos, se está avanzando en el regadío de precisión y en mejorar la fertilización, tanto en las cantidades aplicadas como en sus formas de hacerlo.

No obstante, la acumulación histórica de nutrientes en el suelo, y sus procesos de transformación e interacción, hacen que estas mejoras tarden mucho tiempo en apreciarse en el estado de las masas de agua superficial y subterránea.

Por otra parte, la contaminación por nitratos de origen agroganadero se mide en concentración (miligramos de nitrato por cada litro agua) y no por las cantidades absolutas de nitrógeno que se lixivia. Así, si se riega con menos agua, una misma cantidad de nitrato quedará más concentrada y, por tanto, aparentemente más contaminante, cuando en realidad no es así.

Miguel Garcia Lapresta - Zeta Amaltea