En el contexto de cambio global en que nos encontramos, el fomento de sistemas ganaderos resilientes capaces de enfrentarse a diferentes retos económicos, sociales, ambientales e institucionales tiene un interés creciente(DOUE, 2021). Este objetivo, contrasta con la falta de consenso metodológico existente para analizar la resiliencia, lo que pone de manifiesto la necesidad de explorar aproximaciones que permitan evaluar la resiliencia de las explotaciones ganaderas. Para responder a dicha necesidad, es de gran interés encontrar indicadores medibles a nivel de explotación que permitan entender cómo las características de las explotaciones se relacionan con su resiliencia y por tanto, dónde se debe incidir para fortalecerla.