Elements with tag cerezo
El conocimiento de las necesidades agroclimáticas es fundamental para asegurar la adaptación de los cultivos bajo la amenaza del cambio climático.
Las metodologías actuales para delinear la endodormancia son imprecisas, que podría solventarse con el uso de un biomarcador
Código DRU: TRF2022LE0017
Entidad / Contacto: Sociedad Cooperativa Niño Jesús de Aniñón/ Eduardo López
Localización de la actividad: Campo de ensayo “Alto Pinilla”. 50:29:0:0:7:parcelas 226 y 227
Gestión agronómica de la parcela de ensayo con el objetivo de transferir a los agricultores información sobre el comportamiento de nuevas especies frutales y de nuevas variedades de especies frutales cultivadas en la zona. Se ha valorado e incluido nuevos cultivos frutales en alza que están siendo una nueva alternativa en otras zonas agrícolas, que podrían relanzar las economías de los agricultores locales.
Se gestiona de forma demostrativa dos ensayos de olivar, con el propósito de orientar a los agricultores en nuevas técnicas de cultivo, que mejoren la calidad y el valor del producto.
Ana Wünsch y Vicente González, de los departamentos de Ciencia Vegetal y Sistemas Agrícolas, Forestales y Medio Ambiente, respectivamente, darán a conocer sus últimas investigaciones sobre este frutal
Vuelve un año más a Aniñón la Jornada “El cerezo en la comarca de Calatayud”. Esta nueva edición tendrá lugar el 24 de febrero a las 9:30 a.m. en el Salón debajo del casino en la calle Mosen Manuel Magdalena.
Programa:
09.30 h. Inauguración. Diego Laya, jefe de Unidad Cultivos Leñosos del CTA. Gobierno de Aragón. Jesús Cáncer, director CTA. Gobierno de Aragón.
09.45 h. «Retos y avances en la mejora del cerezo». Ana Wünsch Blanco, investigadora del departamento de Ciencia Vegetal del CITA.
10.25 h. «Epidemiología y control de enfermedades fúngicas en el cultivo del cerezo en Aragón». Vicente González García, investigador del departamento de Sistemas Agrícolas, Forestales y Medio Ambiente del CITA.
11.05 h. Descanso
11.15 h. «Tecnologías pre y postcosecha para mejorar la calidad de la cereza». Celia Cantín Mardones. Científica Estación Experimental de Aula Dei. CSIC.
11.55 h. «Estrategias precosecha y postcosecha para la mejora y seguimiento y mantenimiento de la calidad de las cerezas». Manuel Serradilla Sánchez. Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura. CICYTEX.
12.35 h. Mesa redonda
13.30 h. Clausura José Manuel Sebastián, alcalde de Aniñón.
13.40 h. Vino español
Para regar adecuadamente el cerezo hay que tener en cuenta el ciclo fenológico de cada variedad y conocer los momentos más sensibles ante la falta de agua.
Para realizar las programaciones de riego hay que conocer las necesidades reales del cultivo, considerando: necesidades de agua según la variedad, tamaño de las copas de los árboles, características del suelo y el aporte de agua procedente de la lluvia.
Debido a la configuración arenosa de los suelos del Valle de Jerte, con baja capacidad de retención de agua es recomendable realizar riegos frecuentes y homogéneos. El riego localizado es muy recomendable en estas condiciones.
Hay que evitar que los árboles experimenten falta de agua mientras estén los frutos, por lo que es recomendable iniciar la campaña de riego como mínimo 20-30 días antes de la fecha prevista de recolección. La aplicación de riegos en la última etapa de crecimiento de fruto, nos permitirán aumentar el calibre de la cereza y se reducirán los problemas de pedúnculos deshidratados.
Una vez recogido el fruto (poscosecha) es recomendable reducir la cantidad de agua de riego, aportando, al menos, un 25 % de las necesidades (Riego Deficitario Controlado).
El riego deficitario controlado permite un gran ahorro de agua y contribuye por tanto a realizar una distribución más equitativa del agua. Esto es importante para ajustar las dotaciones necesarias del riego del cerezo en el Valle del Jerte y fundamental para las Comunidades de Regantes que necesiten obtener las concesiones de agua del organismo de cuenca competente.
Se puede utilizar el potencial hídrico del tronco para reajustar las dosis de riego como indicador del estado hídrico de los árboles.
Las variedades más cultivadas en España son ‘Lapins’, ‘Prime Giant’, ‘Earlise’, ‘Burlat’ y ‘Sweet Heart’, que representan más del 30% del total. En los últimos años se están introduciendo nuevas variedades, lo que está ampliando el periodo de cosecha, permitiendo la presencia de cerezas en el mercado durante más tiempo.
Aunque algunas de las nuevas variedades son autocompatibles y pueden polinizarse con éxito con su propio polen, muchas de las variedades cultivadas en la actualidad son autoincompatibles y sus flores necesitan ser polinizadas con polen de otra variedad para producir fruto, ya que su polen es incapaz de fecundar sus propias flores. Para ello es necesario intercalar en la plantación un número suficiente de árboles polinizadores, homogéneamente distribuidos y coincidentes en fecha de floración.
Organizado por el Centro de Transferencia Agroalimentaria (CTA) del Gobierno de Aragón, en colaboración con el Ayuntamiento de Aniñón, el jueves 10 de marzo tendrá lugar en esta localidad de la comarca bilbilitana, la Primera Jornada “El cerezo en la comarca de Calatayud”.
Distintos ponentes intervendrán en temas como la polinización, tratamientos, principales plagas de los cerezos y como mejorar la calidad del cerezo entre otras cuestiones.
La cita tendrá lugar de 9.30 a 14.00 horas en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Aniñón y también se podrá seguir a través online.
Los adultos son parecidos a la típica mosca del vinagre (3-4 mm). Los machos se distinguen por presentar dos manchas características en las alas y típicos peines tarsales en sus patas delanteras. La hembra, sin manchas en las alas, se distingue por tener el ovipositor aserrado y bandas dorsales continuas. La identificación definitiva debe realizarla un experto. El huevo es ovalado, virando del blanco al marrón-rojizo, con dos filamentos respiratorios que quedan fuera de la fruta. La larva es blanco-lechosa, sin patas, ahusada, piezas bucales negras y espiráculos en su parte trasera. La pupa es cilíndrica, marrón- rojiza, con dos espiráculos que la diferencian
Lepidóptero de la familia Lymantriidae. Es propiamente forestal (roble, encina, castaño...), aunque resulta muy nociva en frutales.
La puesta se hace en plastones, de forma ovalada, aspecto aterciopelado y color pardo-amarillento (20 x 40 mm), suele realizarse en ramas o tronco. Los huevos son esféricos, de color gris-amarillento. La oruga hembra pasa por un estadío más que el macho (L4 y L5). Las larvas nenotas (L1), viven agrupadas sobre el plastón, son muy pequeñas (2-3 mm), de color muy oscuro y con largas cerdas. L2 abandona la fase gregaria. L3 es de mayor tamaño (≈7 mm) y mantiene el color negro. L4-L5, aumenta considerablemente de tamaño (70-90 mm), es de color grisáceo con vistosos tubérculos dorsales de diferentes colores (azules y rojos).
La crisálida es color castaño oscuro, la de la hembra es de mayor tamaño y muestra un abdomen casi cilíndrico, mientras que la del macho es casi cónico. Los adultos presentan gran dimorfismo sexual, de ahí su identificación como dispar.
El macho es más pequeño (3,5-4 cm y 6-6,5 cm), es de de color pardo amarillento, con 4-5 líneas en zig-zag más oscuras en las alas anteriores. La hembra, de color más bien blanco, tiene un cuerpo voluminoso, cubierto de pelos muy densos.
Lepidópteros de la familia Tortricidae. Este género es muy polífago, se han descrito daños en numerosos frutales (manzano, peral, cerezo, ciruelo, melocotonero…), forestales (abedul, álamo, roble…) y otros arbustos y plantas. En nuestras condiciones de cultivo, este género es el tipo de oruga más frecuente (79%).
Su adulto pone alrededor de 50 huevos, formando placas de color blanquecino (1 cm). La larva, que atraviesa 3 estadios, es de color verde oliva, pudiendo variar según su régimen alimenticio, entre amarillentas y violáceas. Su cabeza y la placa torácica son de color pardo brillante. Las patas torácicas son parduzcas y las abdominales claras, con ganchitos de color pardo oscuro. La crisalida es de color marron oscuro y 1-1,2 cm de longitud. La mariposa del macho es más pequeña (1,7-1,9 cm) que la de la hembra (1,9-2,2 cm). La cabeza y el tórax son pardos y el abdomen gris parduzco. Las alas son de color marrón claro con 3 manchas oblicuas.
Coleópteros de la familia Scolytidae. Hay varias especies que producen daños en frutales, siendo los de mayor importancia los ocasionados por Scolytus rugulosus. Los adultos miden entre 2 y 2,7 mm de longitud, su cuerpo es cilíndrico, de color negro oscuro, su pronoto está muy desarrollado y cubre parcialmente la cabeza. El macho y la hembra no presentan diformismo acusado. Las larvas son ápodas y de color blancuzco, miden de 2-3 mm. Los huevos son blancos, muy pequeños (0,7 mm) y de forma elipsoidal.
Esta plaga, díptero de la familia Trypetidae, está extendida por todas las zonas productoras de España.
Los adultos son pequeños, de 3 a 5 mm de longitud, negros y con el tórax amarillo. Tiene las alas ahumadas, en cada una de ellas lleva cuatro manchas negras, uniéndose la tercera y la cuarta en forma de V. El oviscapto, en las hembras, es muy visible. Las larvas son blanquecinas y ápodas.
El cerezo es muy sensible, especialmente hasta los 6 años. Sólo es receptivo al ataque entre la caída de hojas y la primavera. El frío y las lluvias son determinantes en el ataque de esta bacteria.
La bacteria vive de forma saprofita en la superficie de las hojas, movilizándose en otoño con las lluvias y penetrando en el árbol. Las principales vías de infección pueden ser naturales (heridas de hojas al caer, lenticelas, microlesiones debidas a toxinas…) o provocadas (heridas poda, rotura ramas, lesiones granizo, daños helados…).
Su propagación dentro del árbol se produce por infiltración hídrica; cuando hay heladas, una parte del agua de las células sale de ellas y se deposita en los espacios intercelulares, allí se transforma en hielo; cuando las temperaturas se recuperan, el hielo se funde y el agua es reabsorbida lentamente; si alguna célula estaba contaminada, los gérmenes se difunden de unas a otras.
Durante el otoño e invierno, la bacteria se extiende longitudinal y especialmente alrededor de yemas y ramilletes de mayo. A la primavera siguiente, los órganos atacados liberarán multitud de bacterias, que, transportadas por las gotas de lluvia, reinfectarán nuevos tejidos (brotes, hojas, frutos…) sobre los que permanecerán hasta el otoño. En cerezo, la principal vía de infección es la herida que dejan las hojas al caer.
Muestra especial incidencia en zonas muy frías y húmedas. Ataca a muchos árboles del género Prunus, ornamentales o frutales (cerezo, guindo, ciruelo, melocotonero, nectarino, albaricoquero y almendro). En nuestra zona, su incidencia disminuyó en los últimos años al reducirse el laboreo del suelo, fue muy habitual observar fuertes ataques en primavera tras labrar ("Fogueo"). La presencia de animales que escarban el suelo (gallinas…) suele incrementar el ataque.
Su fase ascófora podría ser Ascospora beyerinckii Vuil., aunque no está muy clara la identidad de ambas formas. Inverna en forma de micelio sobre órganos atacados o exudados de goma. En primavera, el micelio se desarrolla produciendo abundantes conidias que permanecen viables durante meses, el viento las desprende con dificultad de los conidióforos y la gran mayoría se dispersan mediante las gotas de lluvia. Las conidias pueden germinar sobre las dos superficies de la hoja, pero el envés se infecta más fácilmente. Es muy poco exigente en temperatura, germina en un intervalo de temperatura amplio: desde 2- 4 º C hasta su óptimo de 18-21º C. No está activo ni durante el verano ni durante los meses más fríos.
