Las prácticas habituales de la agricultura ecológica, de fácil aplicación a nivel de finca, son decisivas en la mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero que ayudan a mitigar el cambio climático; más patente en algunos cultivos leñosos como cítricos y olivos, que en otros como los frutos secos.
Los suelos forestales de España guardan unas reservas de unos 2.544 millones de toneladas de carbono, un valor que equivale a todo el dióxido de carbono (CO2) que la población ha emitido en los últimos 29 años, según el primer estudio realizado sobre este tema.